Practicar y Practicar

Practicar y Practicar

Cuando aprendí a tejer con mi mamá, en la época del colegio, el tejido me quedaba feo. No importaba si era un cuadradito, una bufanda o un tomaollas, o si la lana era gruesa o más delgada, siempre me quedaba disparejo. Y no sólo disparejo, muchas veces aparecían entremedio del tejido unos hoyitos misteriosos, un punto tejido para el otro lado, el borde deformado... siempre había algo.  Al llegar a la clase de Técnicas Manuales, temblaba al escuchar mi nombre en la lista: la profesora nos hacía pasar adelante, revisaba nuestro tejido, y nos destejía todo lo “no-perfecto” en público (¡y estoy segura que lo disfrutaba!)

Probé distintas técnicas para mejorar: tejer continental y tejer inglés, darle más o menos tensión a la lana, cambiar el tipo de palillos, deshacer todo el tejido hasta que quedara perfecto, en fin… ¡muchas cosas! Me encantaba tejer, pero me frustraba que el resultado final no quedara tan lindo como yo esperaba (ni como mi profesora quería)

Creo que todo cambió el día que decidí hacer mi tesis tejida, al graduarme de diseñadora de moda en el IED.  En ese minuto me aventuré a hacer un gran tejido que uniera tres generaciones, algo así como un mega vestido que contenía 3 personas y no me quedó más que tejer y tejer mucho.  Y pedir ayuda.  Y juntar los tejidos de varias manos distintas.  Y probar.

Ahí me di cuenta que hay que ser más tolerante y que si hay un error por aquí y por allá no importa, porque son piezas únicas, hechas a mano, tejidas con amor.  Y entendí algo más importante que siento me iluminó y que suena super básico pero es real: que hay que practicar, practicar y practicar. Y no sólo hacerlo cuando queremos tejer algo que no habíamos hecho antes, sino que practicar mucho todo, lo que sabemos y lo que no. Así el tejido se va viendo cada vez más “parejito” y lo que tejemos se va pareciendo más a lo que teníamos en mente: la mano se va soltando y los movimientos mecánicos que va haciendo son cada vez más precisos.

Lo que me pasó fue algo parecido a lo que cuenta Lisa Congdon en su libro Encuentra Tu Voz Artística ella habla de una “brecha técnica” que es básicamente que lo que tenemos en mente no conversa con nuestras habilidades y eso genera una decepción que nos hace dejar de hacer nuestros proyectos. Porque es muy frustrante hacer algo, tomarse el tiempo y que no quede como esperábamos. Ella es ilustradora (empezó a ilustrar a los 40 años)  y dice que en realidad la única forma de desarrollar nuestras habilidades y encontrar nuestra ”voz” (en cualquier área… el tejido, el crochet, la pintura) es practicar muchas veces. Y cuando somos principiantes es súper difícil porque la frustración nos hace querer dejar de practicar, pero lo único infalible es concentrarse en algo concreto y practicarlo hasta que puedas hacerlo tan bien como esperas.

Mientras escribo esto pienso que estoy diciendo algo obvio, pero la verdad hasta que no entendí el verdadero significado de practicar mucho, no vi resultados. Y creo que esto nos pasa a muchas y en todo ámbito de cosas. Por ejemplo, cuando nos aventuramos a hacer nuestro primer chaleco y nos damos cuenta que tenemos que deshacer muchas veces. Y esto es normal, a medida que tejemos más chalecos o sweaters se nos va soltando la mano y la práctica nos va permitiendo que tengamos que destejer cada vez menos. Lo mismo pasa cuando combinamos colores, a medida que nos vamos atreviendo más y vamos haciendo varias muestras logramos ir mejorando y se nos va haciendo más fácil. Yo siempre hablo de “la magia de Instagram” esa que nos muestra proyectos tejidos perfectos y donde los colores armonizan aparentemente sin ningún esfuerzo, pero no muestra las horas de práctica y prueba y error que están detrás. Y es por eso que siempre trato de transmitir que el tejido es un proceso. Y como toda habilidad nueva, la única forma de poder hacerlo mejor cada día es practicar y practicar. Para aprender a tejer hay que tejer.  Así que la invitación de esta semana es a no frustrarse y a practicar y practicar, porque como dicen por ahí “la práctica hace a la maestra”

Un abrazo,

Jandi

 

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